Este flujo de divisas favorecerá la estabilidad cambiaria, lo que ayudará directamente a reducir el déficit fiscal. Asimismo, se espera que este panorama disminuya la presión sobre la devaluación y la inflación.
Aunque la economía seguirá expandiéndose, el ritmo de crecimiento será más moderado de lo previsto. La proyección inicial del Producto Interno Bruto (PIB), que se ubicaba entre el 6 % y el 8 %, se reajustó a un rango de entre el 4 % y el 6 %.
Lea también: Nueve Once lanza «Aquí Contigo»: la plataforma de acompañamiento psicológico gratuito ante la emergencia en Venezuela
A pesar de esta desaceleración y de las inversiones pendientes, León descartó una caída de la actividad productiva para el próximo año, manteniendo una perspectiva de estabilidad para el futuro cercano. Además, aclaró que, contra lo que muchos creen, la producción de bienes y servicios tiene poca afectación por eventos externos o sismos debido a que el motor exportador de crudo se mantiene firme.
En ese sentido, el especialista enfatizó que la estabilidad cambiaria real no se logra con medidas artificiales, sino corrigiendo el desbalance fiscal mediante la producción y la generación real de divisas. De igual forma, advirtió que, a pesar de este aumento en el ingreso nacional, la recuperación del poder de compra de los ciudadanos no ocurrirá de inmediato, sino que se dará de forma progresiva en los próximos años.
Finalmente, señaló que resolver las fallas de la infraestructura eléctrica es clave para reactivar la actividad petrolera. No obstante, enfatizó que la prioridad actual de esos fondos debe ser la reconstrucción nacional.
Con información de Globovisión.

